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Actualizado - 28 de enero de 2026
La homeopatía se basa en el supuesto de Samuel Hahnemann (1755-1843, médico y farmacéutico alemán) que una enfermedad debe combatirse con el agente causante de la misma.
Lo justificó en 1790 con un autoexperimento que se hizo a sí mismo tras traducir un texto médico y experimentar con corteza de quina. Tras tomar corteza de quina, desarrolló síntomas similares a los de la malaria. De ahí dedujo el principio del símil „Similia similibus curentur“, es decir, curar cosas parecidas con cosas parecidas.
Hahnemann desarrolló el concepto de PotenciaciónLa dilución y agitación repetidas („shaking“) deberían aumentar el poder curativo de las sustancias.
En 1810 publicó su obra principal „Organon de las artes curativas„, que constituyó la base teórica de la homeopatía:
- El principio de similitud (similia similibus curentur)
- La potenciación como método de refuerzo
- La doctrina de la „fuerza vital“ y las „enfermedades dinámicas“
- La teoría del miasma (las enfermedades crónicas pueden remontarse a enfermedades subyacentes invisibles)
En su obra en seis volúmenes „Farmacología pura“ (1811-1821) Hahnemann describe los resultados de sus „pruebas con los sanos“, autoexperimentos, experimentos con familiares y alumnos con diversas sustancias.
historia
Samuel Christian Friedrich Hahnemann nació en Meissen el 10 de abril de 1755, hijo de un pintor de porcelana. La familia vivía en condiciones modestas, pero el joven Samuel, de gran talento, accedió a la enseñanza superior gracias al estímulo de sus profesores. Estudió medicina en Leipzig, Viena y Erlangen, donde se doctoró en 1779.
Hahnemann como médico
La vida de Hahnemann se caracterizó por constantes dificultades económicas e inseguridad profesional. Tuvo once hijos con su primera esposa Johanna Henriette Küchler. Se mudó varias veces, más de veinte, en busca de ingresos y reconocimiento, aunque en ocasiones también para escapar de las autoridades, que le perseguían por reiterados delitos contra el monopolio farmacéutico.
Su práctica médica no le daba lo suficiente para alimentar a su familia. La medicina de la época, consistente en sangrías, debilitaba a los pacientes más que ayudarlos, los preparados de mercurio los envenenaban y los laxantes y eméticos atormentaban aún más a los ya enfermos.
Finalmente, hacia 1790, Hahnemann abandonó por completo su consulta durante un tiempo y buscó otra actividad más llevadera.
Hahnemann como traductor médico
Gracias a su gran versatilidad lingüística -hablaba con fluidez griego, latín, inglés, francés, italiano, árabe y hebreo-, intentó sacar adelante a su familia traduciendo textos médicos y científicos.
Además del agradable efecto de los ingresos, aunque moderados, pero constantes, de esta actividad, se beneficiaba de los hallazgos de la literatura científica y, de este modo, se mantenía bien informado sobre los avances en curso.
Autoexperimento de Hahnemann con corteza de quina
Cuando Hahnemann trabajaba en la traducción de la „Materia Médica“ de William Cullen, le sorprendió la descripción de la corteza de quina (Chinchona) para el tratamiento de la malaria. La explicación de Cullen de que la corteza ayudaba contra la malaria debido a sus propiedades para fortalecer el estómago no le convenció. Por lo tanto, inició un autoexperimento y tomó repetidamente corteza de quina. Desarrolló síntomas como fiebre, escalofríos y debilidad, que reconoció como similares a los de la malaria.
De ello dedujo que si una sustancia provoca determinados síntomas en una persona sana, también debe ser capaz de curar esta enfermedad. De ahí surgió su principio del símil.
Lo que Hahnemann no sabía lo revelaron más tarde los análisis modernos: probablemente padecía una intolerancia a la corteza de quina.
El principio de dilución de Hahnemann
Al principio, Hahnemann experimentó con sustancias sin diluir. Sin embargo, se dio cuenta de que remedios como el arsénico, la belladona o el mercurio eran extremadamente tóxicos en dosis normales.
Esto hacía necesario diluir las sustancias adecuadamente para evitar casos de intoxicación.
Como las sustancias eran cada vez más inasequibles en aquella época y en vista de su sufrimiento económico crónico, argumentó que la dilución no debilitaba el poder curativo de las sustancias, sino que lo reforzaba. Aunque esto contradecía todos los hallazgos científicos conocidos. Probablemente, el fin justificaba los medios: era capaz de generar muchos más ingresos con menos insumos. El agua, el alcohol y el azúcar eran factores de coste insignificantes.
El principio de potenciación de Hahnemann
Según la tradición, Hahnemann notó que sus remedios diluidos, que transportaba por los caminos llenos de baches en su carruaje, parecían tener un efecto más fuerte que los que simplemente se guardaban en silencio.
Así nació el concepto de „sucusión“. Desde entonces, se estipuló que la dilución respectiva debía agitarse enérgicamente para liberar el „poder medicinal similar al espíritu“.
También con el Unión alemana de Heilpraktiker (DHU), las diluciones se siguen agitando hoy en día de la forma requerida (según una consulta telefónica).
Las potencias altas de Hahnemann
Fiel a la constatación de que la agitación aumenta la potencia de los preparados, desarrolló diluciones cada vez más elevadas a lo largo de su vida. Si al principio trabajaba con potencias bajas (D3-D6), más tarde experimentó con C30, C200 e incluso C1000 (potencias M).
El botón de oro de la historia: Amedeo Avogadro (1776 - 1856, químico y físico italiano) formuló en 1811 la ley de Avogadro, la constante de Avogadro. Indica cuántos átomos de un elemento o moléculas de un compuesto químico contiene un mol.
Por consiguiente, a partir de una dilución de alrededor de D23 o C12, estadísticamente no hay ni una sola molécula de la sustancia original en la dilución.
Los homeópatas modernos suelen utilizar C30 o superior, es decir, preparados que se ha demostrado que sólo están compuestos por el disolvente.
El mercado homeopático en la actualidad
Se calcula que el mercado mundial de preparados homeopáticos ronda los 5.000-10.000 millones de euros al año. En Alemania, las ventas de remedios homeopáticos ascienden a unos 600 millones de euros al año.
Los costes de producción de los preparados muy potenciados son mínimos, como ya se ha indicado, más el envasado. Sin embargo, los precios de venta suelen ser de 5 a 20 euros por unidad de envase. Los márgenes de beneficio son de los más elevados de la industria farmacéutica.
El quid de la homeopatía
Contradice principios científicos fundamentales:
1. el principio de similitud: No existe ningún mecanismo biológico o físico que explique por qué una sustancia que provoca determinados síntomas también debería curarlos.
2. la potenciación: La afirmación de que la dilución aumenta el efecto contradice la relación dosis-respuesta de la farmacología.
3. la memoria del agua: La hipótesis de que el agua puede almacenar información sobre sustancias disueltas no es físicamente defendible. Los enlaces de hidrógeno entre moléculas de agua sólo existen durante picosegundos.
Efectos secundarios
Se considera que los preparados homeopáticos muy diluidos carecen en gran medida de efectos secundarios, ya que no contienen cantidades farmacológicamente eficaces de sustancias, a menos que el paciente padezca intolerancia a la lactosa (reacción alérgica).
Riesgos indirectos
- Retraso en el tratamiento eficazPara las enfermedades graves, el uso exclusivo de la homeopatía puede ser peligroso.
- Preparados de baja potenciaEn teoría, pueden ser perjudiciales en el caso de materiales de partida tóxicos (por ejemplo, mercurio o arsénico).
- Impurezas: En algunos casos se encontraron impurezas de producción.
- Interrupción de la medicación necesaria: A veces, los pacientes dejan de tomar medicamentos vitales por consejo de los homeópatas.
Riesgos directos
- Potencias bajas (D1-D6): Éstos aún pueden contener cantidades relevantes de materias primas tóxicas (arsénico, mercurio, belladona).
- Problemas de calidad: En algunos casos, se detectaron impurezas o mezclas en la producción que provocaron intoxicaciones.
- Reacciones alérgicas: En sustancias portadoras (lactosa) o ingredientes vegetales.
Fuentes
Estudios y revisiones científicas
- Shang A, et al. „¿Son los efectos clínicos de la homeopatía efectos placebo?“. Lancet. 2005. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(05)67177-2/fulltext
- La revisión sistemática de Shang et al. (2005) en The Lancet comparó 110 estudios homeopáticos con 110 estudios convencionales. En ambos grupos, los estudios más pequeños y de menor calidad mostraron efectos positivos. En los estudios grandes y de alta calidad metodológica, el efecto desapareció con la homeopatía, mientras que persistió con los tratamientos convencionales.
- Informe del NHMRC australiano de 2015: https://www.nhmrc.gov.au/about-us/publications/homeopathy
- El Australian National Health and Medical Research Council (NHMRC) llevó a cabo la revisión más exhaustiva en 2015: Se revisaron 1800 estudios, 225 de los cuales cumplían los criterios mínimos de calidad. Resultado: No hay pruebas de eficacia frente al placebo en ninguna de las 68 enfermedades analizadas.
- Declaración EASAC 2017: https://easac.eu/publications/details/homeopathic-products-and-practices/
- Mathie RT, et al. „Ensayos aleatorios controlados con placebo de tratamiento homeopático individualizado: revisión sistemática y metaanálisis“. Revisiones sistemáticas, 2014.
- Estudio de JAMA Oncology (2018): Demuestra un aumento de la mortalidad en pacientes con cáncer que eligen terapias complementarias frente a las convencionales ( Referenciado en: https://www.aerztezeitung.de/Medizin/Wenn-Komplementaermedizin-fuer-Krebskranke-toedlich-wird-230714.html)
Estudios individuales - ejemplos
- Diarrea infantil (2006): Un estudio aleatorizado realizado en Nicaragua no encontró diferencias entre la homeopatía y el placebo.
Jacobs J, et al. „Homeopathy for childhood diarrhea: combined results and metaanalysis from three randomized, controlled clinical trials“. Pediatric Infectious Disease Journal, 2003;22(3):229-234. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12634583/ - Fiebre del heno (2000): Un amplio estudio británico no mostró ningún beneficio significativo del tratamiento homeopático.
Taylor MA, et al. „Randomised controlled trial of homoeopathy versus placebo in perennial allergic rhinitis with overview of four trial series“. BMJ, 2000;321(7259):471-476. https://www.bmj.com/content/321/7259/471 - TDAH (2005): Un estudio suizo no encontró diferencias con el placebo.
Frei H, et al. „Homeopathic treatment of children with attention deficit hyperactivity disorder: a randomised, double blind, placebo controlled crossover trial“. European Journal of Pediatrics, 2005;164(12):758-767. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16049714/ - Músculos doloridos (2017): Los preparados de árnica no mostraron superioridad sobre el placebo.
Pumpa KL, et al. „The effects of topical Arnica on performance, pain and muscle damage after intense eccentric exercise“. European Journal of Sport Science, 2014;14(3):294-300. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23679483/
Casos documentados de daños
Muerte por omisión de tratamiento
- Australia 2009: Una niña de nueve meses murió de desnutrición después de que sus padres utilizaran únicamente remedios homeopáticos para el eczema en lugar de tratamiento médico por consejo de un homeópata. (fuente)
- Canadá 2013: Un niño de cinco años murió de una infección estreptocócica después de que sus padres sólo le hubieran tratado homeopáticamente. (fuente)
- Italia 2017: Un niño de siete años murió de otitis media después de que el médico homeópata le desaconsejara los antibióticos. (fuente)
- Alemania: Varios casos de muerte en pacientes con cáncer que fueron tratados exclusivamente con homeopatía. (fuente)
Profilaxis antipalúdica errónea
Algunos homeópatas ofrecen profilaxis homeopática contra el paludismo, cuya protección no está demostrada. Los viajeros que confían en ellos ponen en peligro su vida.
Análisis de siniestros y riesgos
- Posadzki P, et al. Efectos adversos de la homeopatía: una revisión sistemática de informes de casos y series de casos publicados. Revista Internacional de Práctica Clínica, 2012
- Ernst E. Una revisión sistemática de las revisiones sistemáticas de la homeopatía. British Journal of Clinical Pharmacology, 2002;54(6):577-582